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Blog: Fisioterapia de 0 a 14 años

Mercedes Morales, Fuensanta Torres y Maria Viciana

Verano y ahogamiento secundario

En los meses de verano los más pequeños pasan gran parte del tiempo jugando en el agua, muchas veces, sin saber nadar y ajenos al peligro de accidentes. Los ahogamientos son la segunda causa de mortalidad infantil entre los niños de uno a cuatro años y se producen con más frecuencia en las piscinas privadas que en las públicas.

El ahogamiento consiste en la muerte por asfixia al estar sumergido en el agua. Si en el curso de las 72 horas siguientes a la sumersión, se produce la muerte, se le llama ahogamiento secundario: El menor, que padece un semi-ahogamiento, recupera la conciencia tras las maniobras de reanimación, dando la impresión de que el peligro ha pasado. Sin embargo, esta recuperación puede ser transitoria.

Todo esto puede suceder porque tras la inhalación de agua, se produce el lavado y desaparición de una sustancia que tenemos en los pulmones, que se llama "surfactante", dando lugar a que los espacios aéreos del pulmón se colapsen, se peguen sus paredes, se cierren y por tanto no se rellenen de aire. Esto unido a la inflamación pulmonar, hace que la función de oxigenar la sangre se vea seriamente comprometida de manera progresiva, apareciendo la dificultad respiratoria que, si no se detecta y trata, va a llevar a la muerte por ahogamiento secundario.

Cuando suceda un semi-ahogamiento, los responsables al cargo del niño deben estar muy atentos al estado del mismo, preparados para llevarle al hospital en los siguientes supuestos:

· Si el niño presenta algún tipo de dificultad para respirar.

· Si tiene una tos repetida.

· Si se muestra cansado y sin ganas de nada.

· Si presenta tendencia a la somnolencia.

· Si muestra comportamientos extraños como falta de atención o dificultad para decir palabras o realizar actividades que ya tenía dominadas.​

Mercedes Morales

Responsable Área de Atención Temprana del Centro Médico del Ejercicio AMS.