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Blog: Ejercicio y Salud

Justo López, Fran Alcázar, Justa Moreno, Pablo Ibañez y Hugo Linares

¿Entrenar más es siempre mejor?

¿Tengo que entrenar todos los días? ¿Por qué solo tardo en mi sesión 40 minutos y mi amigo una hora y media? ¿Por qué no acabo sudando cuando entreno? ¿Por qué me “obliga” mi recuperador a descansar y no venir a entrenar? ¿Por qué no puedo hacer ejercicio más allá de las sesiones con mi recuperadora?

Antes de empezar y contestar a todas estas preguntas es importante tener claro que, si tenemos cualquier duda, tenemos que confiar en nuestro especialista y plantearle todas estas preguntas. Si queremos saber porque hacemos o no hacemos algo, nuestro especialista debería preocuparse porque no nos surjan todas estas dudas.

No podemos pretender que la duración de nuestro entrenamiento, por ejemplo, si vamos a recuperarnos de una lesión de hombro, sea el mismo tiempo que el de una persona que entrena para cambiar su composición corporal (aumentar masa muscular y bajar su porcentaje de grasa). Y mucho menos, si, además, esta persona lleva 2 meses entrenando y nosotros estamos, aún, en las primeras sesiones.

¿Por qué? Porque el descanso es parte del entrenamiento y porque, en función de la fase de la lesión en la que estés, nuestra articulación necesitará más o menos carga de entrenamiento y también porque todos los objetivos no utilizan el mismo método de entrenamiento. Si estamos en una primera fase de la lesión, quizás, con tan solo 40 minutos de entrenamiento estamos más que completos.

De la misma forma, si nuestra sesión solamente consiste en ejercicios de activación, control y una parte final de estiramientos, no es necesario sudar. En blog anteriores aprendimos que SUDAR es solo una consecuencia de nuestro cuerpo, no una necesidad u objetivo en nuestro entrenamiento.

Aún así, puede que nuestra amiga o amigo vaya 5 días de los 7 semanales a entrenar y a ti, si te estás recuperando de una lesión, te pidan que solamente hagas 3 o 4 y, además, que no hagas nada de actividad física fuera de las sesiones con tu recuperador. ¿Por qué? Las primeras sesiones, cuando empiezas un programa de ejercicio, por ejemplo, son clave para testear y saber cómo está nuestro paciente en la práctica y para buscar una carga de entrenamiento adecuada. Si, por ejemplo, el lunes haces una primera sesión de ejercicio, te pide tu recuperador que descanses el martes, para venir el miércoles a entrenar y, por tu cuenta, haces ejercicio ese martes. Cuando vuelvas el martes, si, por ejemplo, vienes con molestas en tu zona lesionada es más complicado saber si es por la sesión, por lo que hiciste ese martes o por la suma de ambas sesiones. Por eso el descanso y controlar la carga de entrenamiento son fundamentales y forman parte de tu entrenamiento y recuperación.

Eso no quiere decir que siempre vaya a ser así, ya que se pueden hacer sesiones paralelas de recuperación a las sesiones de fuerza y recuperación, cuando sea conveniente.

Todo el mundo no avanza en su lesión o en su camino hacia el objetivo de la misma forma ni con la misma progresión. Cada cuerpo es un mundo y cada persona, con su diferente vida, también lo es. Por eso siempre cada programa de ejercicio debe ser individualizado y específico para cada persona. No existen recetas milagrosas y generales para todo el mundo, que NO te engañen. Por eso MÁS no siempre es mejor y MÁS puede convertirse en un problema que te aleje de tu objetivo.

Fran Alcázar

Recuperador Físico del Centro Médico del Ejercicio AMS