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Blog: Medicina del deporte

Dr. Guillermo Álvarez Rey

LA IMPORTANCIA DE LA ESCÁPULA EN OMALGIAS E INESTABILIDADES DEL HOMBRO

En esta ocasión tengo el placer de adjuntaros una entrada de nuestro médico residente el Dr. Manuel Morales que nos informa del papel de la escápula en la omalgia y las disquinesias.

Hoy en día, la consulta por dolor de hombro o inestabilidad humeral es uno de los motivos más frecuentes; no sólo en medicina deportiva o traumatología sino también en medicina de familia. Esto se debe a que el hombro es la articulación más inestable de nuestro cuerpo, característica que, por un lado, la dota de la mayor movilidad que tenemos pero, por otro lado, al ser la más inestable, es una articulación que produce muchas lesiones, dolores, luxaciones, e inestabilidades. Es por ello por lo que desde hace relativamente pocos años se viene estudiando y dándole más valor al rol de la escápula en las omalgias.

En esta entrada del blog hemos querido ahondar en este asunto:

Existen un total de 26 músculos para movilizar el hombro, pero, centrándonos solamente en la escápula, se diría que aquellos que tienen una relevancia mayor son:

  • Músculos que realizan báscula interna de la escápula: Romboides (mayor y menor) y angular de la escápula.
  • Músculos que realizan la báscula externa de la escápula: Serrato anterior y músculo trapecio (fibras superiores y medias sobre todo).
  • Músculos que realizan la antepulsión escapular: Serrato anterior y pectoral menor.
  • Músculos que elevan y descienden la escápula: Elevador de la escápula, trapecio, romboides y serrato anterior.

La diskinesia escapular es una alteración de la posición normal o del movimiento escapular. No es una lesión, es una disfunción; ya que no existe ningún daño estructural o morfológico en la escápula, sino que ésta no realiza correctamente su función. Esto se produce, en el caso de los deportistas, por la gran dependencia de su extremidad superior en deportes como el voleibol, béisbol, natación, waterpolo, tenis… por sobreuso o traumatismos que puedan producir atrapamientos nerviosos.

Por otra parte, en pacientes no deportistas o sedentarios, el principal problema de la disfunción escapular es el predominio de una mala posición en sedestación: Posición de hombros en antepulsión forzada y rotación interna; posición rectificada de la cifosis dorsal, provocando una retracción de la columna que provocará problemas en romboides, trapecios, lumbares, cervicales para intentar compensar esa falta de movilidad; posición alada de las escápulas; sobreuso del supraespinoso para estabilizar la cabeza del húmero utilizando instrumentos como el móvil o el ordenador…en definitiva, muchas horas trabajando sentado, ordenador, lectura, móvil, desuso, predispone a que la escápula no esté en su lugar adecuado, y los músculos vayan debilitándose cada vez más perdiendo sus principales características.

Generalmente, la diskinesia escapular comienza en una lesión por retracción de la musculatura aductora y de báscula interna por una postura inadecuada, perdiéndose elasticidad; todos estos cambios producen que la musculatura que realiza la campanilla externa se adapte a ellos, y termine retrayéndose evitando una correcta realización de su función . La consecuencia de esto es: el ángulo inferior de la escápula no se desplaza hacia fuera (campanilla externa), comenzando así la diskinesia, ya que esto se utiliza para liberar el espacio subacromial cuando el brazo se eleva; si no hubiera báscula externa, no podríamos elevar (abducción/flexión) el brazo por encima de 70 grados, ya que el húmero se pinzaría con el acromion.

Tras una revisión bibliográfica, podemos afirmar que existe una estrecha relación entre la disquinesia escapular y las lesiones de hombro. Por ello deberemos siempre explorar y tratar las escápulas en cualquier dolor de hombro, ya que se ha demostrado que recuperar su funcionalidad será clave para la curación de omalgias. Los estudios experimentales de dolor de hombro han demostrado que el dolor proviene en gran medida de una disfunción y conducta alterada de los músculos escapulares, concluyendo que la diskinesia escapular predispone a desarrollar un síndrome hombro/cuello doloroso.

Una propuesta para la rehabilitación de la diskinesia escapular según la evidencia podría ser:

Fase 1: Recuperar la elasticidad de la musculatura acortada:

- Haremos hincapié en la musculatura más acortada.

- Calor como analgésico natural.

Fase 2: Recuperar la movilidad articular y el control postural.

- Recuperar movilidad articular, control postural y recuperar biomecánica.

- Al inicio: Ejercicios pendulares y movimientos básicos de la vida diaria.

- Al final: Isometría para activación muscular y recuperar control muscular consciente.

Fase 3: Readaptación tisular y rendimiento muscular.

- Combinación ejercicio isométrico/excéntrico.

- Autocargas con gomas, fitball, TRX…

- Aumento repeticiones –> Aumento series –> Aumento resistencia –> Aumento velocidad.

Fase 4: Equilibrar la musculatura con el gesto deportivo.

- Fortalecimiento muscular de forma controlada.

- Control avanzado de nuestro paciente durante los movimientos del deporte que practica.

- Concéntricos/Excéntricos 50/50.

- Desequilibrios e inestabilidades.

- Cargas (>3 Kg).