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Blog: Fisioterapia a partir de los 60

Alba Pallarés, Antonia Carrasco y María José Naranjo

PRÓTESIS INVERTIDA DE HOMBRO

La compleja anatomía del hombro lo convierte en una articulación que implica alteraciones biomecánicas cuando se realizan reparaciones protésicas. El tratamiento considerado como patrón de oro, cuando es necesaria la reposición de la articulación del hombro, es la prótesis anatómica de hombro (total o parcial). Frente a estas prótesis fisiológicas, hace años surgieron las prótesis invertidas, que pretendían optimizar la biomecánica articular para mejorar la función del hombro tras su sustitución. La característica principal de las prótesis invertidas es que la anatomía del hombro está cambiada o invertida. A pesar de la supuesta mejora biomecánica conseguida, dicha técnica implica una cirugía agresiva sobre la cavidad glenoidea de la escápula. Ésta es una zona de difícil acceso y con poca entidad estructural (soporte óseo), de forma que, cualquier mínimo fallo en la colocación del componente o en su anclaje (aflojamientos, infecciones, etc.) podría implicar la necesidad de precisar de alguna técnica de rescate posterior de la articulación, como la artrodesis del hombro.

La prótesis invertida de hombro se denomina así, porque como anteriormente hemos comentado, a diferencia de la prótesis anatómica convencional que imita la anatomía del hombro, en su diseño se invierte la anatomía de manera que lo que es “la bola” del hombro pasaría a estar en la escápula y “la cavidad” pasaría a estar en el húmero, justo al contrario que en un hombro normal. El motor de esta prótesis es el músculo deltoides, el cual asume todo el rango de movilidad debido a que experimenta un pretensado que permite suplir la ausencia o incompetencia de los tendones del hombro.

Las indicaciones más frecuentes de este tipo de prótesis son: por un lado, la fractura compleja de la cabeza del húmero o sus secuelas. Se trata de una fractura catastrófica desde el punto de vista funcional con graves secuelas de dolor y pérdida de movilidad. En pacientes jóvenes es obligada la reconstrucción y en pacientes mayores se opta en muchos casos a día de hoy por la prótesis invertida. Los resultados obtenidos en cuanto a restauración de la movilidad y control del dolor son incuestionablemente superiores respecto a hasta hace tan sólo 10 años. Y por otra parte, la prótesis invertida de hombro es el tratamiento de elección en el paciente con un hombro artrósico (degenerativo) con rotura masiva irreparable de los tendones.

La fractura de cabeza humeral es después de la de cadera y muñeca la tercera más frecuente en un contexto de osteoporosis en pacientes mayores. El perfil más habitual es un paciente mayor de 65 años que sufre un traumatismo directo en el hombro, la osteoporosis de base favorece la fractura al tratarse de un hueso más frágil. No obstante, la fractura de la cabeza humeral tiene una incidencia nada despreciable en pacientes jóvenes con un hueso sano, en estos casos se produce casi siempre a consecuencia de accidentes de tráfico o deportivos que implican un impacto de alta energía.

Independientemente del tipo de prótesis implantada en el paciente, con el fin de restaurar la calidad de vida de éste en el menor tiempo posible, es necesario un protocolo fisioterápico post-quirúrgico eficaz, garantizando una buena recuperación funcional del paciente.

Alba Pallarés Padilla

Fisioterapeuta del Centro Médico del Ejercicio AMS