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Blog: Fisioterapia en Accidente de Tráfico y Accidente Laboral

Manuel Téllez, Ana Muñoz, Alfonso Márquez y Oscar Fernández

¿POR QUÉ ME PITAN LOS OÍDOS?

El tinnitus o acúfeno es un fenómeno que consiste en la percepción de zumbidos, pitidos, silbidos, campanilleos o simplemente ruidos sin que procedan de ninguna fuente sonora fuera del cuerpo.

Suelen asociarse siempre a un problema propio del oído (causas óticas); no obstante, en ocasiones, el origen de este zumbido puede ser diferente (causas extraóticas). En este caso casi siempre se debe a contracturas cervicales.

Hay muchas personas que, tras padecer un fuerte traumatismo, latigazo cervical o estar expuesto a sitios con altos niveles sonoros, padecen de una fuerte contractura cervical, notando “un oído taponado” (o los dos) y empiezan a oír un pitido molesto. Es frecuente la asociación de este tipo de contracturas y el tinnitus; muchas veces se trata de una estrecha relación, de forma que si empeora la contractura, empeora el acúfeno, y a la inversa. En ocasiones, además se asocia al estrés, que hace que empeoren ambos.

Dentro de la parte que le compete a la fisioterapia, existe un vínculo muy estrecho anatómico y fisiológico entre el sistema auditivo (en este caso principalmente el oído medio), el sistema estomatognático (conjunto de órganos y tejidos situados en la región cráneofacial que nos permiten por ejemplo comer, hablar, tragar, masticar, respirar, succionar, etc.) y el sistema somatosensorial (componentes del sistema nervioso central y periférico que se encargan de recibir y procesar estímulos que provienen del medio ambiente así como señales internas, como tacto, temperatura propiocepción o la posición del cuerpo en el espacio y la nocicepción o dolor). Solucionada la contractura, el tinnitus suele desaparecer.

Además, existe una continuidad anatómica entre la articulación temporomandibular (ATM), el ligamento esfenomandibular y el oído medio, a través de los ligamentos disco-maleolar (conexión entre la ATM y el hueso del martillo, que forma parte de la cadena de huesecillos del oído y que está en contacto directo con la membrana timpánica) y maleolar anterior (expansión del ligamento esfenomandibular). Estos dos ligamentos se unen al martillo separadamente tras atravesar la fisura petrotimpánica.

Se considera que los desplazamientos tanto del cóndilo mandibular como del disco durante los movimientos mandibulares, pueden inducir cierto movimiento en el martillo, alterando la tensión de la membrana del tímpano y provocando síntomas a nivel del oído. Es por estos motivos que la supervisión y tratamiento de la ATM se hace imprescindible también a la hora de hacer frente a unos acúfenos.

Como ya se ha citado previamente, la fisioterapia y por ello los fisioterapeutas del Centro Médico del Ejercicio AMS trabajamos, con estos conocimientos presentes, paa aliviar los síntomas asociados al latigazo cervical, entre los que se encuentran los acúfenos.

Ana Muñoz

Fisioterapeuta del Centro Médico del Ejercicio AMS