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Blog: Fisioterapia en Accidente de Tráfico y Accidente Laboral

Manuel Téllez, Ana Muñoz, Alfonso Márquez y Oscar Fernández

¿Por qué me hormiguean las manos?

El hormigueo en las manos es una serie de sensaciones anormales que además de generar incomodidad, también es un motivo de preocupación, ya que no sabemos qué puede estar detrás.

En un principio lo podemos ignorar, pero cuando se siente frecuentemente y sin una razón concreta, nos puede estar indicando que algo no funciona bien en nuestro organismo, siendo un síntoma de una enfermedad, pudiendo encontrar un síndrome del desfiladero torácico, artritis, síndrome del túnel carpiano, problemas circulatorios o simples pinzamientos en la musculatura paravertebral.

Aunque no tiene por qué indicar una afección importante es conveniente que, si presentamos frecuentemente hormigueo, pérdida de funcionalidad y de fuerza, parestesias leves y difusas, frío en manos…, acudamos al especialista para descartar posibles problemas más graves.

Hoy en día se considera como causa de este síntoma a una serie de anomalías óseas, músculo-fibrosas y/o la realización de diversos movimientos de cabeza y miembro superior en pacientes con una predisposición individual o con determinadas actividades.

Si finalmente el especialista determina que la patología ha sido un hallazgo casual sin manifestación clínica, cuya causa es fundamentalmente posicional, el tratamiento fisioterápico es el más eficaz de los métodos conservadores. En cuanto a las causas músculo-ligamentosas podemos encontrar tres estructuras: el conjunto de los escalenos, el pectoral menor y la primera costilla.

• Región escalénica. Se produce por el paso de la arteria subclavia a través del escaleno anterior o bien por la existencia de escalenos accesorios y por entrecruzamiento de fibras.

• Zona costoclavicular.l A expensas de una malformación o hipertrofia del músculo subclavio o por paso de la vena subclavia a través del músculo.

• Túnel subpectoral. Por inserción anómala del pectoral menor en la 1ª o 2ª costilla, o por la presencia de una banda fibrosa tóraco-clavicular.

En la mayor parte de las personas el espacio cervicotorácico es suficiente para que no se produzca compresión. Ahora bien, si se realizaran movimientos forzados se podría comprometer la salida de estructuras en personas con alteraciones. Con respecto a la edad se presenta en adultos, entre los 30 y 50 años, aunque no es raro verlo en adolescentes. El sexo predominante es el femenino; se habla de una cierta predisposición a la laxitud ligamentosa En cuanto al tipo de vida, el uso de cinturón de seguridad, hablar con el teléfono apoyado en el hombro, mochilas excesivamente cargadas, mujeres ancianas de grandes mamas, la compresión continua de los tirantes del sujetador… Las profesiones en las que sea necesaria la utilización de un brazo más que otro originando una hipertrofia muscular asimétrica, o movimientos repetitivos

. Los deportes en los que se produzcan caídas sobre el hombro (Ski, Rugby, Judo…) o se repitan movimientos violentos (baloncesto, tenis, lanzamiento de peso…).

Habrá que evitar el llevar objetos pesados, un trabajo mantenido o esfuerzo constante del miembro superior y no hacer ejercicios violentos con el mismo. No conviene mantener el brazo largo tiempo en posición de abducción (por ejemplo sobre la ventanilla del automóvil durante un largo trayecto).

Si bien existen ciertos medicamentos que pueden ayudar a lidiar con el dolor, lo ideal es trabajar con terapia física para relajar la zona y colocar el nervio en su lugar.

Algo muy importante es que no trates de solucionar el problema por tu cuenta mediante masajes o realizando ejercicios sin supervisión de un profesional. Podrías ocasionar problemas más graves.